Mochileo por la Ruta Panorámica de Puerto Rico – 3er día
Desperté en algún momento de madrugada con el sonido de la lluvia. No puse atención en la hora pues estaba tan soñoliento y cómodo que simplemente me volví a dormir. Luego de levantarnos, preparar el desayuno y recoger todo, nos despedimos del dueño del Café Liviano agradeciendo su hospitalidad. Eran las 10.00 AM, nuevamente salimos tarde, por más que intentamos hacerlo más temprano.
Afortunadamente el día comenzó bueno, fresco y semi soleado. Los ascensos… sabrosos, para no restarle a lo cotidiano. En un momento dado nos detuvimos para pedirle a una vecina que nos permitiera llenar nuestros recipientes de agua en la toma de su residencia. Accedió de inmediato pero al regresar nos obsequió con dos botellas de agua bien fría y nos ofreció un galón para llevar. Agradecimos su amabilidad y le explicamos que no podíamos llevar tanto peso, lo cual entendió y agradecidos continuamos nuestro camino.
Llovió varias veces durante el camino. Ya algo común en nuestro mochileo. Esta era la parte más incómoda de la travesía, no por la lluvia en sí, sino que llovía y escampaba muy seguido. En ocasiones por periodos muy cortos lo que consumía mucho de nuestro tiempo al estar abriendo y cerrando las sombrillas. Preferíamos una lluvia constante pues así nos poníamos los ponchos y continuábamos sin tantas interrupciones. Nos detuvimos para tomarnos unas bebidas energizantes en una estación de gasolina y reponer electrolitos. Sabíamos que el ascenso que nos esperaba por delante sería realmente fuerte con mochila. Seria nuestro gran reto del día antes de llegar al Timbiriche, nuestro destino para ese tramo.
Luego de reponernos comenzamos el implacable ascenso. Varias veces nos detuvimos para retomar el aliento y más de una vez tuvimos que caminar en zigzag para disminuir el esfuerzo físico. Finalmente llegamos a la casa del dueño. Luego de refrescarnos con agua bien fría, nos ofreció el que acampáramos dentro de las facilidades del negocio en vez de hacerlo en el exterior. Lo cual fue como música para nuestros oídos. Aceptamos inmediatamente, muy agradecidos y realmente fue de gran bendición. Tuvimos agua potable, acceso a los baños, estaríamos bajo techo y sobre todo tendríamos mayor seguridad.
Habíamos cargado la caseta mojada por tres días pues siempre llovía de noche y/o de madrugada. Como resultado la carga era mas pesada. Ahora, al estar bajo techo, la caseta tendría oportunidad de secarse por completo y aliviar un poco el peso para el día siguiente. El dueño nos informó que el negocio había sufrido mucho por el embate del huracán María en el 2017. Ya había realizado muchas mejoras al mismo pero está en el proceso de terminar algunos detalles para alquilar el mismo.
Tan pronto montamos la caseta nos bañamos, afeitamos, lavamos la ropa y comimos. Todo súper cómodo y con mucho espacio para hacer las cosas fuera de la caseta. Pudimos descansar y disfrutar de un atardecer precioso. Ya temprano en la noche comenzaba a bajar la temperatura. Como hasta ahora veníamos haciendo, nos retiramos a dormir a eso de las 8.30 a 9.00 de la noche.
Puedes seguirme también a través de YouTube bajo el mismo nombre, “Mochileo y más”. Aquí encontraras el video completo, https://youtu.be/i-rUqhzAGGc