Mochileo por la Ruta Panorámica de Puerto Rico – 18vo día
Aunque nos levantamos temprano, tardamos en salir. Todo afuera estaba empapado por las copiosas lluvias que persistieron durante la noche y madrugada. Si deseas hacer éste mochileo por Puerto Rico deberás prepararte mentalmente para caminar bajo la lluvia, especialmente si la haces entre los meses de Enero y Marzo. Definitivamente la mejor época del año para realizarla por sus agradables temperaturas pero también por ser una bastante lluviosa. Por tanto, asegúrate de que tu caseta de acampar este bien impermeabilizada.
Desmontamos la caseta rápido y llevamos todo al gazebo cercano al puesto de los vigilantes. Allí rendimos la ropa húmeda y la caseta para aprovechar un poco el sol que había asomado en la mañana. Aprovecharíamos la comodidad del lugar para cocinar. Mientras Luis preparaba todo, fui a un manantial cercano para llenar unas botellas de agua y disfrutar del lugar.

Hablamos con los vigilantes pues no lo habíamos hecho. Al llegar el día anterior habíamos encontrado todo cerrado. Amablemente nos abrieron el baño y dieron acceso a una pluma de agua potable. Esto facilitaría las cosas para el aseo personal y limpiar los utensilios de cocina.
Preparamos el desayuno y luego de empacar todo, salimos. Continuaremos la Ruta Panorámica en dirección al poblado de Castañer. Este hermoso poblado es uno de los más apartados de la Isla. Colinda con los municipios de Adjuntas, Maricao y Yauco, aunque es administrado y pertenece al barrio Bartolo de Lares. La mayoría de las personas piensan que es un pueblo mas de país.
Poco antes de llegar a Castañer acamparemos en una finca privada con previa autorización del dueño.

Como nos habían indicado ayer, todo el camino era bajando. Contrario a la tortura de ayer. El día de hoy amaneció seco, semi-soleado y la temperatura estuvo muy agradable.
Tomamos el primer descanso del día en la Estación Agrícola de Adjuntas. Visité la oficina administrativa para solicitar permiso y se nos concedió sin problema.

Nos acomodamos en un espacioso gazebo y lo primero que hicimos fue sacar la ropa húmeda y ponerla a secar. Nos quedamos descalzos para secar las medias y zapatos, pudimos utilizar los baños y aprovechamos para comer algo. El lugar tenía energía eléctrica así que recargamos los celulares mientras estuvimos allí.
Agradecimos a la administración su gentileza y continuamos nuestro viaje.
Nuevamente regresaron las cuestas pero, eso ya era esperado. Unos pocos kilómetros antes de llegar a nuestro destino comenzamos a encontrar muchos árboles de chinas mandarinas y toronjas dulces. Quedamos impresionados por la abundancia de estas. Los árboles estaban repletos y a lo largo de la carretera por todo el suelo habían decenas de ellas recién caídas de los árboles.

Tomamos algunas de las recién caídas en el suelo, lamentando no poder llevar más. Ya no podíamos seguir añadiendo peso a nuestras mochilas.
Faltando poco para llegar a nuestro destino, nos comunicamos con el dueño de la finca para dejarle saber de nuestro progreso y que definitivamente llegaríamos a su finca esa misma tarde.
Nos dio la bienvenida y nos indicó que encontraríamos un vagón en el terreno. Lo había dejado recientemente en el terreno pues tenía algunos planes con él. Me indicó que podíamos pernoctar en el vagón si queríamos pues lo tenía vacío.
Llegamos finalmente a la finca y vimos el enorme vagón. Luego de pensarlo un poco decidimos acampar como siempre. Al ser temprano, montamos la caseta y pusimos a secar el “rain fly”. No parecía haber llovido allí ese día pues todo estaba seco. Encontré los declives muy moderados y aparte de algunos hormigueros gigantes, el lugar me pareció perfecto.

Nuestra recompensa del día fue el disfrutar cada uno de una sabrosa toronja dulce. Hasta ahora, la naturaleza nos proveía diariamente con alguno de sus deliciosos manjares.
Finalmente y luego del aseo personal, cenamos, contactamos a familiares y amigos y nos retiramos para descansar agradeciendo a Dios por su provisión diaria.