Mochileo por la Ruta Panorámica de Puerto Rico – 15

Mochileo por la Ruta Panorámica de Puerto Rico – 17mo día

Luego de dejar todo el equipo preparado y guardado en las mochilas salimos del hotel y fuimos a desayunar nuevamente a la “Panadería La Adjúnteña”. Ambos pedimos el desayuno completo; omelet, pancakes, tostadas, café y jugo de china (así llamamos a la naranja dulce en Puerto Rico). El desayuno fue excelente y a un precio módico. Ahora si estábamos listos para continuar la Ruta Panorámica.

Ya comenzaba a lloviznar siendo presagio de lo que se aproximaba. Regresamos rápidamente al hotel para realizar el “check out” y nos despedimos de Lilian, la dueña, quien tan amablemente nos había atendido desde el primer día.

Al salir del pueblo nos pusimos los ponchos pues la lluvia arreciaba. Éste tramo de la ruta es implacable, me atrevo a estimar que el 90% del tiempo va en ascenso. Descansamos varias veces y comimos algunos “snacks”. Por momentos dejaba de llover y nos quitábamos los ponchos para no asarnos dentro de ellos.

La Ruta Panorámica nos llevo al lago Garza para el tiempo en que debíamos almorzar. El lugar es hermoso así que nos detuvimos para comer algo liviano. Poco después continuamos la marcha he inmediatamente nos encontramos con un ascenso bastante fuerte, no muy extenso pero difícil. No nos tomó de sorpresa pues conocíamos de su existencia. Para hacerlo más interesante y estando en medio del ascenso, rompió a llover de verdad. Terminamos entrando en una marquesina abandonada para ponernos los ponchos. Pudimos observar y oler que la misma era usada ocasionalmente por los locales para albergar caballos.

De ahí en adelante la lluvia nos acompañó por todo el trayecto hasta llegar al bosque Guilarte cerca de las 3.30 PM. Lamentablemente, a esa hora, no había nadie en el área, todo estaba cerrado aún el pequeño cuartel de los vigilantes del bosque. Intentamos en múltiples ocasiones de llamar al departamento de Recursos Naturales y al Cuerpo de Vigilantes de Puerto Rico pero fue imposible hablar con alguien.

Como sucede en la mayoría de los bosques tropicales, sabíamos que no tendríamos mucho tiempo antes de que comenzara a oscurecer. Especialmente bajo las condiciones climatológicas que estaban afectando la Isla en estos días. La neblina comenzó a descender rápidamente al igual que la temperatura así que tenía que encontrar un lugar donde acampar lo antes posible.

Cerca del lugar había un antiguo negocio que fue destruido por el huracán María así que nos dirigimos hacia allá y exploramos el lugar. Cerca del antiguo negocio y justo al lado de unas facilidades de bombeo de agua potable que sirve a la comunidad, pudimos identificar un lugar adecuado. Tuvimos una ventana de tiempo sin lluvia cual aprovechamos sin titubear para montar la caseta e inmediatamente ingresar en ella.

Comenzó a llover copiosamente tan pronto entramos. Fue tanta la lluvia que no tuve otra opción más que tener que cocinar en el interior de la caseta. Algo sumamente peligroso y que no recomiendo para nada salvo en condiciones extremas y estando totalmente alerta y tomando medidas extremas de seguridad.

Por éste motivo tuve que pagar el precio por hacerlo y me explico. Nos encontrábamos en un bosque cuyo cerro alcanza los 3,934 pies de altura. Las intensas lluvias propiciaban una alta humedad relativa y la baja en temperatura eran la combinación perfecta para causar condensación de agua dentro de la caseta. Esto debido a la diferencia tan grande entre la temperatura exterior y la interior de la misma. Al encender la pequeña estufa y calentar los alimentos estábamos calentando simultáneamente el ambiente interno de la tienda. El vapor producido por los alimentos calentados, la humedad que generaban nuestros cuerpos a través de la respiración y la transpiración de la piel, al ascender y entrar en contacto con la pared interna de la caseta, produjo gotas de agua.

Este fenómeno se da a menudo cuando, el aire caliente entra en contacto con las paredes internas le la caseta y al estar esta a una temperatura más baja, se condensa y producen gotas de agua que pueden rodar por las paredes interiores hasta el piso interno o simplemente gotear. No importa cuán impermeable sea tu tienda de acampar o cuantas veces la hayas impermeabilizado, siempre existirá la posibilidad de que este fenómeno ocurra haciéndote creer que tu tienda se filtra.

Fue precisamente eso lo que nos ocurrió por la noche pero pude controlar la situación abriendo parcialmente una de las puertas de uno de los dos vestíbulos de nuestra tienda permitiendo mejor ventilación dentro de ella. Sin embargo el frío y la lluvia me obligó a cerrar la misma poco después. Tuvimos algunas gotas de condensación que cayeron sobre nuestros sacos de dormir pero no fue nada que estos no pudieran manejar.

Otro detalle importante fue el que en ese lugar no teníamos señal así que no podíamos comunicarnos con nuestros familiares y amigos como de costumbre pero ya habíamos anticipado esto y les habíamos comunicado al respecto más temprano en la tarde así que estaban advertidos.

Ya temprana la noche y exhaustos por lo fuerte de la caminata nos retiramos a dormir acompañados del sonido de la lluvia y el cantar de miles de coquíes. Este tramo de la Ruta Panorámica probo nuestras fuerzas.

Notificación. El mochileo por la Ruta Panorámica fue realizado entre el 9 de Febrero y el 2 de Marzo de 2020. Hago esta aclaración en respuesta a todos aquellos que me han escrito preguntándome si hemos estado caminando en medio de la pandemia.

Aquí encontraras el video completo,  https://youtu.be/L31p_KlV0b0

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